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Sí al debate, no a los medios ! ¿ Muestra de un Mexico perdido ?

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  • Listado: 06/05/2012 1:57 PM
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    Sí al debate, no a los medios ! ¿ Muestra de un Mexico perdido ?De veras que somos o bien borregos o bien hipócritas en este país y a las pruebas me remito: el debate entre candidatos a la Presidencia de la República de esta noche.

    Como que hace algunos días, alguien, misteriosamente, se dio cuenta de que este evento no se iba a transmitir en el Canal de las Estrellas ni por Azteca 13, lo filtró a los medios y cundió el pánico.

    ¡Qué barbaridad! ¡Qué horrible! ¡Malditos empresarios! ¡Quieren acabar con México! ¡No les importa la democracia! ¡Que mueran! ¡No veas Televisa! ¡No veas Azteca! ¡Huye!

    ¿Así o más pasionales? Y luego que a Ricardo Salinas se le ocurre tuitear que le iba a ir mejor derating a un partido de futbol que al debate, pues peor.

    ¡Cómo es posible! ¡Dónde está la responsabilidad de los medios! ¡Jamás se habían transmitido partidos de futbol en la noche! ¡Esto no pasa en ninguna otra parte! ¡Qué soberbio! ¡Qué pesado!

    ¿Qué hago? ¿Me río, me doy de topes en la cabeza o me pongo a llorar? Es ya lo más irracional, lo más chafa.

    No, y espérese, prohibido estar en contra. Cualquier cosa que uno diga es porque te vendiste, porque quieres hueso o porque eres un idiota.

    Aquí el caso es tener a la gente en perpetua discordia, entretenida y distraída.

    Jamás, en las últimas dos grandes elecciones que hemos tenido en México, un primer debate entre candidatos a la Presidencia de la República se ha transmitido ni por el Canal de las Estrellas ni por Azteca 13. ¡Jamás!

    En el 2000, estuvieron, en los casos concretos de Televisa y Azteca, en Canal 5 y Azteca 7. En 2006, igual.

    ¿Y quién se quejó? ¿Y quién vio en esto un atentado contra el IFE, contra las instituciones o contra la democracia? ¿Quién si quiera se atrevió a decir que se trató de complots para favorecer o para perjudicar a ciertos candidatos? ¡Quién!

    Por supuesto que nadie, e igual ambos debates compitieron contra telenovelas, series, caricaturas, programas humorísticos, de variedades, talk shows y, en el caso del primero, hasta contra el Festival Acapulco 2000.

    ¿Y quién se molestó? ¿Quién se hizo el ofendido? ¿Quién se desgarró las vestiduras?

    Ni caso tiene que le recuerde que llevamos rato con futbol nocturno ni que le diga que ambos debates fueron un fracaso de rating, ¿verdad?

    Porque lo fueron, porque aunque usted sea una persona culta, fina y politizada, ¿qué cree?, a la gran mayoría de los ciudadanos que mira la televisión en este país no le importa los debates entre candidatos a la Presidencia de la República.

    Le interesa más los debates entre los “desgraciados” que van con Laura Bozo, le interesa más los refritos, los espectáculos, la diversión.

    Y no, no empiece con el cuento de: “ésta” es la democracia que tenemos en México o “éste” es el nivel de nuestra población sumergida en la ignorancia por culpa de un puñado de familias que nos quieren ver sometidos, porque no va por ahí.

    Aunque hay excepciones, ésta es una tendencia mundial. Los mexicanos no somos ni más inteligentes ni más estúpidos que el resto de los hombres y las mujeres que habitan en este planeta.

    Y pues sí, duele porque todos quisiéramos que el grueso de la población se interesara por estas cuestiones que, a todas luces, son fundamentales.

    Pero antes de dejarnos ir por nuestras preferencias, deberíamos reflexionar sobre este fenómeno, buscar sus causas y corregirlo.

    Dicen que Ricardo Salinas fue muy soberbio con lo que escribió en Twitter. Pues no fue menos soberbio que miles de personas que a diario escriben comentarios iguales o peores ahí mismo.

    Pues no fue menos soberbio que decenas de políticos y periodistas que piensan que si el mundo no les festeja cada cosa que hacen, está mal.

    Tan soberbios unos como los otros y, con la pena, la clave tanto del negocio de la política, como del mundo de los negocios, como de la industria de la comunicación, está en la humildad, en reconocer que se está trabajando para otro, en entender para atender.

    Seamos humildes, corrijamos, aprendamos y no nos dejemos ni engañar ni manipular. Hoy tendremos debate. Punto. Ni es lo máximo ni es lo mínimo.

    Ojalá que, cuando menos, esté bueno porque, hasta donde yo me quedé, la última gran noticia derivada de un debate en México no tuvo que ver con política, sino con las “chapitas” de uno de los participantes. ¿A usted ya se le olvidó?

    Fuente: Milenio.com

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